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lunes, 28 de mayo de 2018

La Teoría del Embudo,


Teoría del Embudo

Imagínese el lector un embudo o cono truncado invertido,
con una parte ancha arriba, y una parte estrecha abajo. Pues mi
hipótesis es que todo eso que vemos en la figura, en la Imagen 4,
todos esos niveles que muestra el icono (nivel bioenergético, sensualidad, erotismo, genitalidad, coitalidad, o viceversa) son sexualidades.

O, dicho de otra manera, creo que todo eso es la
sexualidad, las sexualidades. Son diferentes maneras de expresar
la energía sexual, de más difusa y amplia, a más densa y concreta.

Y nos han dicho que sexualidad es el puntito de abajo. Lo que yo
llamo coitalidad. Es decir, meter un cilindrín en un bujerín, o
frotar dos bujerines, o análogxs. Y no es así, me parece. Quiero
decir que no es solo eso, en todo caso… Dice Rumi:

"Si alguien te pregunta
cómo será la perfecta la satisfacción
de todo nuestro deseo sexual,
levanta tu cara y di,
Así.
Cuando alguien mencione la gracia
del cielo por las noches,
sube a la terraza y baila
y di,
¿Así?
Si alguien quiere saber lo que es el «espíritu»,
o el significado de la «fragancia de Dios»,
inclina tu cabeza hacia él o ella.
Mantén tu rostro ahí, cerca.
Así.
Cuando alguien cite las viejas imágenes poéticas
de cómo las nubes gradualmente descubren la luna,
afloja despacio, nudo por nudo, las cintas
de tu vestido.
¿Así?
Si alguien se pregunta cómo Jesús resucitó a los muertos,
no trates de explicar el milagro.
Bésame en los labios.
Así. Así.
Cuando alguien pregunta qué significa
«morir por amor»,
señala
Aquí.
Si alguien pregunta cuán alto soy, frunce el ceño
y mide con tus dedos el espacio
entre los pliegues de tu frente.
Así de alto.
El alma a veces abandona el cuerpo, luego regresa.
Cuando alguien no crea eso,
regresa a mi casa.
Así.
Cuando los amantes gimen,
están contando nuestra historia.
Así."

Sé que no descubro América. Que no soy el primero en afirmar
esto de que la sexualidad no es solo genitalidad o coitalidad.
Ya Freud —o Rumi, seis siglos antes, como acabamos de leer—
lo dejaba bien claro, y fue una de las grandes y numerosas aportaciones del maestro vienés, aunque con sus variaciones entre un primer Freud y otro posterior, como veremos. Lo que pretendo
aquí es aportar mi versión:

"Freud en 1905 (…) planteará que la sexualidad no se ciñe a la genitalidad y a un fin procreativo, sino que cubre un espectro más amplio. Vendrá a decir que hay una energía sexual a la que llamará libido que se pone en juego desde el primer encuentro del cachorro humano con su madre, que cuando le da el pecho para calmar su hambre no solo le aporta leche sino también el caudal de sensaciones que se despiertan en ese contacto de intimidad cuerpo a cuerpo. Es decir, aquello que va más allá de lo nutricio y es de orden vincular. A eso lo va a calificar de sexual, y planteará una escala o fases libidinales evolutivas en la relación con el Otro significativo en función de la zona erógena prevalente.
Oral, anal, (fálica es una adición de 1923) y genital."


La Teoría del Embudo habla de que en realidad la sexualidad
es, analógicamente, la misma energía en todo el embudo, el
mismo tipo de «cosa», que en dirección Sur se va haciendo más
densa y más local, más concentrada, y en dirección Norte a la
inversa, se va haciendo más extensa, más amplia y más difusa,
repito. Como dice José Antonio Marina: «Se confunde el interés
por el enorme dominio de la sexualidad con el interés por el pequeño territorio del sexo e, incluso, por el más minúsculo todavía
de la genitalidad».

Plenamente de acuerdo, una vez más.

De tal manera que la energía se va concretando, en dirección
Sur, hacia abajo en el Embudo, se va densificando hasta
llegar a la coitalidad. Pero viene desde un lugar mucho más
amplio.

El orden es rítmico. El relato es rítmico. La historia es rítmica. Es
rítmico todo lo que se sostiene de pie: un árbol, una concha, una fachada, un rostro, el pensamiento. El ritmo es el alma de cualquier estructura. Fundamenta; es la espina dorsal, la columna, el tronco, de todo lo que emerge. El ritmo es el drama de la materia que escuchamos. En el fondo de la materia, el ritmo es la onda que hay debajo de todas las cosas.

(Referencias de las citas en el libro. Clica Sexalidades: terapia gestalt, intimidad y deseos engañosos )