Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

domingo, 18 de febrero de 2018

SEXUALIDADES: LA (difícil) GESTIÓN DEL DESEO





SEXUALIDADES: 
TERAPIA GESTALT, INTIMIDAD Y DESEOS ENGAÑOSOS
DESEO ENGAÑOSO NÚMERO 5: LA GESTIÓN DEL DESEO(1) 

"Porque, volviendo a nuestros tópicos y a nuestro deshacer entuertos y engaños, diría que aquí el equívoco es que se nos dice que la sexualidad es muchas veces cosas no claras. Se nos dice que, si no es así, «pierde embrujo, encanto, duende, gracia...»: «Ahora sí, pero no…; ahora no, pero sí…; esto sí, pero, bueno,ya veremos. Dímelo, propónmelo, bueno, ya te llamaré, no sé qué. Ya vamos viendo… Blublublú, blublublú…». Pero entonces,la sexualidad es un mundo confuso, donde no se aclara unx mucho de qué va, de qué viene, ni que está. ¿No? Y esto, claro,tiene mucho morbo, pero también crea mucha disforia para según quién, o según cuándo.

Se puede plantear otra manera de manejar el deseo. Y esa otra manera es con las cartas boca arriba. Es decir, no con lo confuso y oculto, no con el adivíname, please, sino con las cosas más claritas. Qué deseo yo de ti exactísimamente, en qué sitio concreto, que dure cuánto tiempo determinado previamente, y con exactitud temporal suiza o alemana; hecho de qué manera, minuciosa y rigurosamente, cabalmente, sin faltar ni sobrar ni una coma, etcétera… Eso es un CONTRATO. Y respecto a la comunidad, decía Heron:

1. Todo el mundo es amable, es decir, dignx de amar y ser amado.
2. Sí, significa sí aquí y ahora a eso, y nada más.
3. No, significa no aquí y ahora a eso, y nada más.

Aunque, claro, no todo el mundo lo pone tan fácil:

"Enfocada la histeria como un tipo de vínculo social o discurso, todas esas figuras se han constituido en referencia a un saber que no sirve del todo y a un amo (maître) que lo produce y sostiene; movida por una insatisfacción esencial, la histérica ($) busca un amo (S1) que le diga quién es y qué quiere, animándole así a producir un saber (S2) que, a la postre, no tendrá gran interés puesto que nada dice sobre ese objeto perdido (a) que alimenta la permanente insatisfacción"(2)

Bueno, más allá del enrevesado mundo histérico, nos toca entender que, si nos dicen no, hay que entender, en primer lugar, que NO ES NO. No es que —ellas, sobre todo, aunque es de aplicación general— digan que no, pero en realidad sea que sí.Recordemos sucesos como los de los Sanfermines de Pamplona y las violaciones o abusos sexuales.

Pero, en segundo lugar, que no, no es no a mí (globalmente),es no a eso, ahora. No es no a mí, porque yo sea un ser impresentable,indignx y no sé qué. Recordemos: soy amable, dignx de ser amadx. Sino que significa que tú, ahora, no quieres eso conmigo.

Es decir, que es no a eso, ahora, insisto. Pero puede ser sí a otra cosa, o sí a eso luego. Y si me dicen que sí, es sí a eso, ahora;pero no es un sí automático a otra cosa, o sí luego, o siempre,o eternamente. Es sí a eso ahora.

Una. Y dos, que el no, no me mata; que es lo que cree en realidad el niño o la niña que todxs llevamos dentro, porque casi le mata (psicológica o incluso físicamente, a veces) en la infancia.

Recordemos lo comentado respecto a las escenas disfóricas y a lo disfórico en general.Quiero decir que el niñx, cuando por ejemplo sacó la mano de pequeñitx para decir ¡eeeh!, algo pasó que ¡paf! Y entonces —insisto, entonces— hubo daño, o hubo dolor, o ambas cosas. Así que no la vuelve a sacar. Y entonces pierde de vista que ahora ya es adultx. Que ahora puede volver a sacar la mano, digamos,si seguimos con el ejemplo, y mirar cómo la saca. Y si me dicen que no, pues no me va a doler tanto, seguramente. Pero mientras tanto, me estoy poniendo frente a mí mismx de otro modo. Como un ser digno, digna. De vivir, de ser amadx, de ser queridx, de Ser. Y, además, esta vez me pueden decir que sí, quien sabe…

Así pues, en esta manera de enfocar este aspecto de Lo Sexual, de deshacer este entuerto, cada cual se enfrenta a su propio deseo, y va a buscar aquello que quiere. Claro, que no es tan fácil. Porque lo que normalmente nos encontramos ahí, también, lo que se suele encontrar cada cual en ese camino cuando intenta andarlo, es lo que en gestalt llamamos mecanismos de evitación, o lo que el psicoanálisis llama mecanismos de defensa. Es decir, en realidad,todas las zancadillas que me pongo para no conseguir lo que quiero. En la vida como en la sexualidad. No suelen ser muy diferentes.

Como dice José María Álvarez:

(…) El síntoma constituye el compromiso entre la defensa y la pulsión,esto es, el síntoma logra satisfacer parcialmente a ambas. Ese goce oscuro que se adensa en el síntoma constituye la razón última de que nadie renuncie de buen grado a su síntoma —ni a su mecanismo de defensa o evitación, añade servidor—, pues en el fondo el síntoma es la forma de goce más rudimentaria. De ahí que no se trataría de intentar eliminarlo, sino de pulir sus aspectos más espinosos y, en buena medida, tratar de amistarnos con él.(2)

Entonces, se trata de ir viendo esos mecanismos, de ir viendo esas trampas, esas zancadillas al curso natural del deseo, las estratagemas de des-contacto, mirándolas, observándolas ¡y aprendiendo! Pues resulta que ese aprendizaje es de una gran utilidad para la vida cotidiana,que es una gran ventaja esta manera de enfocar el asunto. O eso me dicen.

Es muy válido —precioso, me atrevería a decir— para ver cómo me interrumpo el conseguir lo que quiero. Porque la experiencia planteada de esta manera supone una —buscada a propósito,recordemos la Actitud Teseo— situación de estrés; y todas las situaciones de estrés, en general, sirven para que lo egoico y/o lo defensivo se suelan mostrar de manera más diáfana.

Por ejemplo, supongamos que me encuentro con introyecciones como: «Oh qué chica tan guapa, bueno, pero las chicas guapas son tontas, o sea que esta no me interesa (decía mi mamá)». O con proyecciones como: «Mmmm, me está mirando ese chico, pero me está mirando mal, seguro, me está mirando mal, me está mirando mal, me está mirando mal, etc., etc., etc.»


O con retroflexiones: impulso que tendría que salir hacia afuera,pero se vuelve para adentro. «Me aprieto, me aprieto y me aprieto.Y me paso el rato apretándome, en lugar de ir a el/la chicx. Y le doy al cubata en el bar, tiquitíc, tiquitíc, tiquitíc... (media hora, una hora…). Y se me queda la mano así (torcida), enganchada con los dedos al vaso, de tanto tocarlo, antes que ir al chico o a la chica». 

Entonces, la idea aquí del des-entuerto o des-engaño sería: si manejamos, si aprendemos a conducir lo que queremos con las cartas boca arriba, además de ese aprendizaje, podemos dirigirnos más directamente hacia el propio deseo. 

Por lo tanto, no hace falta esconder lo sexual. Pongámoslo sobre el tapete. Y mi principio es que el límite está en lxs niñxs, en lxs menores. Entre adultos, jugando con las cartas boca arriba, siempre que ambos estén de acuerdo, de entrada, tout est possible, tout est permis («todo es posible, todo está permitido»), como decía Moustaki. Pero no con menores. Eso no, eso no me lo creo. No estoy de
acuerdo con eso.

Pero, salvo esa excepción, ¿por qué es malo que a mí me guste que me digas, por ejemplo, «mira que eres tonto, mira que eres tonto, mira que eres tonto»? Y si a mí me pone que me digas «mira que eres tonto», pues voy por ahí. Te pido un contrato en el que, durante tanto tiempo, en tal sitio, con tal attrezzo, tú me dices «mira que eres tonto, mira que eres tonto, mira que eres
tonto». Y punto.

Los límites los ponen los adultos, las personas. No es malo tener una relación sádica, por ejemplo. No es malo tener una relación masoquista; es enfermo, o puede serlo, que es otra cosa (enfermo en el sentido de limitante, si solo me pongo con eso, si solo me excita eso). Quiero decir, que el problema ahí, en primer lugar, es que hacemos un juicio moral, en lugar de tener una visión clínica o terapéutica, creo, sobre la que habría mucho que hablar y matizar, en cualquier caso.

Si nos encontramos frente a alguien que es sádico con el otro, en la relación sexual, me parece que eso hay que limpiarlo,hay que descifrarlo —el inconsciente está estructurado como un lenguaje, recordemos a Lacan— para ver si está poniendo otro tipo de energía (de cosa) ahí. Hay que pasar el mocho, el trapo, el quitamanchas. Es decir, limpiarlo para depurarlo. Y una vez depurado, si se queda como tal, ahí se queda como tal. Él/ella sabrá, ellos sabrán. El significante habrá conocido al menos a uno de sus significados; el síntoma, al menos a uno de sus sentidos,de sus traducciones, la palabra a alguna de sus frases. A partir de ahí, es la libertad de la persona la que debe regir, me parece. 

Limpiarlo puede ser mirar, Trabajar, por ejemplo: ¿A quién le quiero yo hacer daño haciendo eso, o dejándome hacer eso? ¿Por qué de esta manera? Haciendo esto, ¿de qué o de quien me estoy limpiando o vengando? (o así lo pretendo). O ¿de qué me estoy privando? (y a quien quiero fastidiar con eso). ¿A quién se lo digo, en definitiva, y qué le digo si traduzco el síntoma a palabras?

O una relación masoquista, o sea, sufro, luego existo. Sea en lo literal o sea en lo actitudinal. Eso no es malo; va para terapia, cosa bien distinta. Hay que Trabajarlo. Creo."





Si quieres hacer una experiencia más amplia al respecto, te propongo que te mires la información que sigue aquí




(1) Tomado de Rams, A.: "Sexualidades: Terapia gestalt, intimidad y deseos engañosos". www.edicioneslalave.com. Barcelona 2018. Päginas 166-171
(2) José María Álvarez en www.aen.es/web/docs/Cuadernos6.2.pdf, página 47
(3) Íbid



martes, 13 de febrero de 2018

“Música que cura” (un avance del libro, en primicia)






“Música que cura”
Albert Rams

Traigo aquí el inicio, en primicia, de lo que espero que sea mi sexto libro y que, de momento, estoy titulando así, “Música que cura”, para hablar de musicoterapia gestáltica, sin invadir el terreno y la marca de los musicoterapeutas profesionales. Quizás el libro, por su amplitud, se divida en dos, con dos títulos diferentes, como me aconseja mi editor, en donde recoger otra partes de lo que ahora es el CEMUGE (Curso de Especialización en Música y Gestalt). 

Ambos libros quieren ser un resumen de lo mejor que he podido aprender en estos años más de 25 años de prácticas y usanzas, de experimentar con el Trabajo con la Música en la psicoterapia, en sesiones individuales, de pareja y de grupo (terapéutico, de formación, de Trabajo Interior…)

Ahí van las primeras páginas del primero, cuya redacción estoy empezando. Las primeras páginas de la Obertura/Prolegómenos, tal como están en el borrador actual (14-02-2018)




MÚSICA QUE CURA
Albert Rams



OBERTURA: PROLEGÓMENOS   5
Moustaki: Canciones en francés.              5
Gide y Chopin: Una brevísima historia de prefacios y preludios. 7
Piaff, Zaz, Rûmí: Bajo el cielo de Perpignan.        11
Saint-Saëns, y Ravel: Un preludio de prefacio en el Rosellón.      13
La Unión y Debussy: Un niño llamado Dennis.    15
“Vincent”, Gainsbourg y “Je t´aime moi non plus”: Un prefacio en París. 19
PROLOGO           24
INTRODUCCION.             24
¿Música que cura?          24
EL SEXTO LIBRO: SEIS     29
ALGUNAS NOTAS Y COMPASES DE ESTA LIBROPARTITURA           31
I.- PRIMERA PARTE: ANTECEDENTES: MAESTROS            35
Una canción para Ella     38
Una canción para Él        40
Mis maestros    41
II.- SEGUNDA PARTE: FUNDAMENTOS  45
¿Para qué sirve la Música”           45
La música y Mu©.           47
Cómo escuchar música; 48
Graves, medios y agudos;             50
Tmbre, tono y frecuencia;           51
Fundamentos de meditación     55
Música y matemática; Pitágoras, Bach, El Número           56
Los Tres Centros              58
III.- TERCERA PARTE: MÚSICA Y CUERPO             58
A.- “La vertiginosa velocidad de la quietud” (Celaya)      58
B.- Música y chakras.      60
C.- La música como vehículo del Viaje a través del cuerpo            70
IV.- CUARTA PARTE: MUSICA Y EMOCIÓN           70
Músicas para suscitar alegría, de tristeza, de sorpresa, de miedo, de ira y de disgusto, de compasión, Padre, Madre…                70
... Amor compasivo.       70
AMOR ALEGRE  73
Madre, Lo Materno        74
Padre, Lo Paterno           77
DOLOR. 78
Dolor lamento. 78
Canciones para levantarse.         78
Música como viaje.         79
levantarse con épica.     79
TRISTEZA.           80
TRISTEZA DEPRESIVA     82
TRISTEZA EROTICA          82
TRISTEZA BAJO APARENTE ALEGRIA        83
TRISTEZA LENTA               83
TRISTEZA DE PERDIDA   83
TRISTEZA ADJETIVADA  83
LA CALMA, EL CONSUELO, LA REPARACIÓN DEL DOLOR PASADO               83
¿La Rabia?          84
¿Carmina Burana?  El empujar. 84
Bramhs. Música muy materna   84
Una canción extraordinaria para dar la bienvenida. Qualsevol nit pot sortir el sol.             86
ANGUSTIA.        88
ALEGRÍA.            90
Alegría serena, esperanzada      90
EL PERDÓN        92
Tomar en brazos al propio niño y darle ternura 93
PERDONAR        95
MIEDO 96
TERNURA            96
DULZURA            96
EMPUJAR           97
ECUANIMIDAD 97
ESTADO CONFUSIONAL/RESACA              97
EROTISMO         97
SEXUALIDAD DESCARADA           97
Amenaza – miedo           97
LEVANTAR EL ANIMO / ANIMAR               98
EXPANSIÓN       98
REPETITIVAS      98
Declaración de amor.     99
Ira, desesperación          99
SEDUCCION       99
DESCONTROL    99
FINAL: EPÍLOGO               100



“Escribir sobre danza es como cantar sobre arquitectura; escribir sobre escritura es como construir edificios sobre ballet. Hay una frontera envuelta en niebla que el lenguaje no puede traspasar”
Alex Ross, desde 1996, crítico musical del New Yorker






“Declaro el estado de felicidad permanente
Y el derecho de cada quien a todos los privilegios.
Digo que el sufrimiento es algo sacrílego
Cuando hay para todos rosas y pan blanco.
Contesto la legitimidad de las guerras
La justicia que mata y la muerte que castiga
Las conciencias que duermen en el fondo de sus camas
La civilización en brazos de mercenarios.
Contemplo morir este siglo envejecido
Un mundo diferente renacerá de sus cenizas
Pero ya no basta simplemente con esperar.
he esperado demasiado tiempo. Lo quiero ahora.
Que mi esposa se hermosa en cualquier momento del día
Sin tener que esconderse debajo del maquillaje.
Y que nunca sea pospuesto
el deseo que tengo de ella y hacerle el amor.
Que nuestros hijos sean hombres, no adultos
Y que sean lo que nosotros quisimos ser antaño.
Que seamos hermanos, camaradas, cómplices,
en lugar de ser dos generaciones que se insultan.
Que nuestros padres pueden finalmente emanciparse
y se tomen el tiempo para acariciar a sus esposas
Después de una vida de sudor y de lágrimas
y dos entreguerras que nunca fueron la paz.

Declaro el estado de felicidad permanente
sin que esto sean palabras con música,
sin esperar a que vengan los tiempos mesiánicos,
Sin que sea votado en ningún parlamento.

Yo digo que de aquí en adelante vamos a ser responsables.
No rendiremos cuentas a nadie ni a nada
Y transformaremos el azar en destino
Solos a bordo, y sin maestro y sin dios y sin diablo

Y si quieres venir, atraviesa la pasarela
Hay sitio para todos y para cada uno
Pero todavía nos queda camino
Para ver brillar una estrella nueva
Declaro el Estado de Felicidad Permanente”
Georges Moustaki,

Para este autor que empieza a escribir este libro sobre Música y Gestalt con estas palabras, para servidor, francés = Moustaki = Le Mêteque. Voilà![1]

En efecto, Le Mèteque[2] (1968), fue mi canción emblema desde la adolescencia. La aprendí a tocar con la guitarra, y la he cantado infinidad de veces. Hace relativamente poco que caí en la cuenta, que hablaba de un goloso, de un E7, como servidor, ¡vaya!

Sin embargo, aquí he querido empezar con otro himno del propio Moustaki un poco posterior - pero no tanto,1973 -, que me conmovió en su día, y que me sigue conmoviendo ahora mismo, ¡cuarenta y cinco años después! Y que define mejor, me parece, el aspecto socio- político del autor, y de la canción francesa en general, su aspecto ético, con no menor relevancia que su aspecto estético, como también ocurrirá con la cançó (canción) catalana (Raimon, Llach, Bonet, Serrat, Montllor...), y con una cierta canción española (Paco Ibáñez, Ismael Serrano…), hijas ambas de la primera.

Así que he querido venir a esta tierra de frontera, a Perpignan, para iniciar el prefacio de este nuevo musilibro, tal como fui a Paris – que es donde creo que concluiré este preludio, me temo… - para escribir el epílogo del anterior sexlibro.

Entrambos[3] países estoy, así pues, entre Catalunya/España y Francia. En el sur, en Catalunya, esto se llama Catalunya Nord. En el norte, en Francia, se llama el Rosellón. En la historia ha pertenecido en periodos diferentes a Catalunya, España y Francia. Yo me siento como si estuviera en casa, para servidor es un lugar de inspiración que he visitado con frecuencia en los últimos años. También fue el lugar donde más tiempo residí en el país vecino, un mes.



Dame joyas de ahogadas
Dos pesebres
Una cola de caballo y una manía de modista
Después perdóname
No tengo tiempo de respirar
Soy un destino
La construcción solar me ha retenido hasta ahora
Y ahora sólo tengo que dejarme morir
Pide el baremo”
André Gide. Silueta de Paja (fragmento) (A Max Ernst)[4]


¡¡¡ Pues de nuevo en Francia!!! Voici![5]

Decía André Gide, el poeta, Premio Nobel de Literatura de 1947, que acabo de citar (¡ah, Gide!) que los preludios de Chopin no eran previos a nada, no eran introductorios para fragmentos más importantes.

Salvando las distancias, a eso quiero referirme cuando diga, líneas abajo, que pretendo que estos prolegómenos ya sean parte del camino, que ya sean un ponerse en marcha en sí mismo, tal como lo están siendo en verdad. “En ninguna parte se había mostrado Chopin tan íntimo”, decía Gide. Un excelente ejemplo, para mi gusto, es el Preludio num 4, op 28[6], el que Gainsbourg musicará muchos años después con el título de “Jane B”, y Jane Birkin (¡aishhh!) cantará.

Informe
Ojos azules
Cabellos castaños
Jane B.
Tez pálida, nariz aguileña
Desaparecida esta mañana
A las cinco menos veinte

Ojos azules
Cabellos castaños
Jane B.
Duermes junto al camino
El cuchillo de tu asesino
En el hueco de tus riñones[7]

En efecto, aquí en este país, en Francia, tal como acabo de decir, terminé el libro anterior- el sexlibro – y aquí, un poco más al sur, empiezo éste, el musilibro. Y hablando de canciones y de sur, dice Miguel Rios:

“Al sur, al sur; llévame a mi casa.
La frontera está lejos de aquí y se me quiebra el alma”

Así que empiezo el texto esta vez por el principio, por el prefacio, cosa poco habitual. Pues normalmente lo he escrito, el prefacio, cuando lo he hecho yo, al final del Proceso de escritura. En el primero[8], en la primera obra, tuve el honor de que fuera Claudio Naranjo quien lo hiciera, quien me lo escribiera. Decía Claudio entonces:

“(…) Llamarlo elocuente sería poco - por cuanto su pensamiento refleja una compenetración profunda con los asuntos de que trata, y se hace sentir a través de sus páginas el talento de un escritor…”[9]
En el segundo libro[10] el prefacio no fue lo primero, no solamente en ser escrito – más bien lo contrario – sino tampoco en constar en el índice. El inicio era algo así:

Prólogo de Paco Peñarrubia
Agradecimientos
Prefacio (o una pequeña guía de lectura y actitud)
Introducción

Así que el prólogo – de Paco Peñarrubia, en aquella ocasión, como se ve – era lo que antecedía a todo, apareciendo tal como se puede apreciar antes incluso que los agradecimientos. Seguía un prefacio, aquí sí, escrito por servidor, al que subtitulé “una pequeña guía de lectura y actitud”. Y terminaba esta primera parte con una introducción que daba paso al cuerpo del texto.
El tercer libro[11]… ¡no tuvo prefacio! (¡Vaya!). Y es que cada Hijo Simbólico- tal como llamé a las obras en el paterlibro, o cuarto texto– es diferente:

“Un preámbulo, del latín præ (antes) y ambulare (ir), es una especie de exordium ubicado al comienzo de un escrito. Los antiguos también lo llamaron proemio (proœmium), del griego προ (pro): antes, y οιμος (oímos): camino. El preámbulo difiere del prefacio en que está más íntimamente ligado a la temática, y no tanto a hacer una exposición apologética del escrito o del autor”.[12]
En el cuarto- el paterlibro, o, entre nosotros, en coloquial, papilibro – el prefacio “se lo delegué” a Pedro de Casso, digamos, que aceptó amabilísimamente, ya que en realidad se trataba de utilizar un texto suyo sobre qué es la terapia Gestalt, ya publicado por la AETG.
En el quinto texto – el sexlibro, repito – le he llamado presentación al prefacio, y también fue escrito en las fases finales del proceso de Creación de la Obra, digamos. Cuando ya el libro está hecho, y tienes la perspectiva para comentarlo o presentarlo.

Y en el sexto, en éste que tienes en las manos, en este musilibro - por decirlo breve y chotearme al tiempo un poco de mí mismo -  como estás leyendo, querido lector, estoy empezando por aquí, y estoy empezando así. Estoy empezando cronológicamente, por primera vez. Sin tener todavía claro qué va a ser, ni cómo va a ser el texto. ¡Ahí vamos, a esa aventura! ¡Ah…!

Así que un prefacio, parece ser, es lo que se hace antes de ponerse en marcha, antes de ir, antes del camino.  Yo pretendo, insisto, que ya sea parte del camino, que ya sea un ponerse en marcha en sí mismo, como lo está siendo esta vez, al empezar a escribir por ahí, por aquí. Puesto que empezar ya te pone en el camino.

Así es que volveré, de nuevo, al proceso de poner palabras a mi pensamiento, de ir construyendo lo que titulo como mi discurso, de ver qué sale frente a la pregunta de qué es lo que pienso de lo que hago, de mi oficio, que es el de psicoterapeuta y formador de terapeutas. Y en este caso, más en concreto que es lo que pienso y lo que hago en esta experiencia del uso de la música en la terapia, en la formación, en la supervisión, en el acompañamiento de Buscadorexs… De la música que cura.

Así que seguiré queriendo que un asunto muy principal sea el proceso en sí, la atención y la observación de la secuencia de elaboración de este texto. Tanto en el sentido de la formulación del producto, como en el sentido inverso de lo que el movimiento de la obra – sus paradas y aceleramientos, atasques y desatasques, requiebros y giros - vayan produciendo dentro de mí. Con la intención de nuevo, por sexta vez, de aprender de ello. Como quien compone música, como quien escribe, o pinte, o esculpe…. Y atiende al proceso en sí mismo.

En cuanto a la obra, a este libro, tuve claro desde el principio que quería algo que fuera “my way”, como diría Sinatra. Una vez más. No es entonces un libro de musicoterapia como hay otros. Quería que éste reflejara en la forma y en el fondo, en el color y en la textura, en las secuencias y en el contenido, lo que yo sabría decir al día de hoy de aquello, de la música en sus intersecciones con lo que me ocupa y lo que me mantiene; en sus intersecciones con mi profesión: la clínica gestáltica y sus intersecciones con la psicoterapia integrativa y espiritual, no menos que sus vínculos con el Trabajo Interior y con otros tipos de trabajo creativo, psicoterapéutico, social y pedagógico principalmente.

Así que me pareció que Francia y lo francés, de nuevo, sería un buen lugar. Esta vez para empezar la obra, como lo fue para terminar la anterior, tal como ya he comentado. “Fácil, Fácil, nada de tensión” decía Chopin a sus alumnos en sus clases parisinas. A ver si soy capaz…

(continúa)

Si quieres hacer una experiencia más amplia al respecto, te propongo que te mires la información que sigue aquí





[1] “¡Toma ya!”, en traducción liberrísima…
[2] Despectivo de “extranjero/ emigrante” como sudaca, o pinchito, o moro, o…
[3] Por emplear la expresión luliana
[4] Versión de Manuel Álvarez Ortega http://www.elpensador.info/andre_gide_poemas/
[5] ¡Aquí estoy!
[6] https://www.youtube.com/watch?v=ef-4Bv5Ng0w
[8] Rams, A: Clínica Gestáltica.  Metáforas de Viaje.www.edicioneslallave.com. Vitoria.2001.
[9] Rams, A.: Clínica Gestáltica, Íbid, página 5
[10] Rams, A.: Veinticinco años de gestalt. Memorias de un gestaltista precoz. www.edicioneslallave.com. Vitoria.2004.
[11] Rams, A.: Gestalt y Atención: Presencia y espiritualidad en la experiencia terapéutica. www.edicioneslallave.com.Barcelona.2014.
[12] https://es.wikipedia.org/wiki/Pre%C3%A1mbulo_(literatura)

"Sexualidades...." de Albert Rams. Un resumen del libro





"Sexualidades...", de Albert Rams. 
Un resumen


El espíritu del libro

Un mapa sexual sin tópicos desde una mirada terapéutica,

con la intimidad, la espiritualidad y el deseo como ejes de un trabajo avalado por 36 años de experiencia clínica.  En los tiempos aparentemente más libres de la historia, las consultas terapéuticas por disfunción sexual de todo tipo  no dejan de aumentar. Sexualidades, es una investigación del territorio corporal desde la genitalidad, lo edípico y lo disfórico biográfico hasta la esfera de la intimidad, la espiritualidad y la gestión del deseo, apoyado en testimonios reales y herramientas como la gestalt, el psicoanálisis o el eneagrama.



Ideas centrales

Quiero esta vez destacar dos de los aspectos que considero sustanciales en mi perspectiva de la sexualidad; de este modo, pues, quiero mostrar las conclusiones a las que me parece haber llegado tras más de treinta años largos de práctica, y que espero ir aclarando y matizando a lo largo del texto. Pues de eso, basicamente, va a tratar este libro:

1. La pluralidad de lo sexual, es decir, que propongo las sexualidades y no la sexualidad. La idea profunda de que siempre hay muchos (o al menos, varios) caminos para llegar a Roma. Que el llamado Pensamiento único —junto, seguramente, con el Pensamiento Patriarcal, ambos íntimamente relacionados entre sí— es uno de los principales virus que me parece que nos afectan hoy en día, y que se cuela por todas las rendijas que le deja nuestra ideología —que, como toda ideología, basa su éxito en la ignorancia de la complejidad—, que les deja nuestra cotidianeidad, así pues… y (también) nuestra cama.

2. El deseos engañosos del subtitulo corresponde a la segunda gran idea que quiere sustentar este enfoque: el desentuerto, tomando la expresión cervantina, deshaciendo/desfaciendo entuertos o topicos, o equivocos, o engaños, producto en parte de ese Pensamiento Unico. Creo, como repetiré y matizaré a lo largo de la obra, que vivimos dormidos —como decia entre otros Gurdjieff a principios del siglo xx—, que vivimos burlados, asi pues, tambien —como en otros aspectos de nuestra vida— respecto a que sea eso (en verdad) de la sexualidad.

Así que este es un libro que pretende, básicamente, pluralizar lo falsamente único, y desvelar engaños.

Los Ocho engaños:





1.- la sexualidad no es solo coitalidad, Teoría del Embudo


2.- La sx es intimidad, no tener sexo como se tiene una nevera; no hacer sexo como se hace yoga; no al sexo gimnástico, sí al sexo con alma. La sexualidad como intimidad y la sexualidad, como desnudez, no sólo física sino también emocional y psíquica

3.- No la sexualidad, sino las sexualidades Revisión del concepto de normalidad sexual, desde la perspectiva de que existen tantas sexualidades posibles como personas.

4.- Hay que enfrentar lo disforico de la biografia sexoafectiva para poder tener una relacion en el aqui y ahora, en la vida presente, de un modo satisfactorio, hay que ocuparse del propio dolor/disforia histórico.  

5.- Aprendizaje del manejo del propio deseo. La sexualidad es muchas veces cosas no claras. Se puede plantear otra manera de manejar el deseo. Y esa otra manera es con las cartas boca arriba. Es decir, no con lo confuso y oculto, no con el adivíname, please, sino con las cosas más claritas. Qué deseo yo de ti exactisimamente, en que sitio concreto, que dure cuánto tiempo determinado previamente, y con exactitud temporal suiza o alemana; hecho de qué manera, minuciosa y rigurosamente, cabalmente, sin faltar ni sobrar ni una coma, etcétera… Eso es un contrato.

.
6.- Trabajo sobre la conflictiva edípica, como requisito para la comprensión y modificación de lo que nos ocurre actualmente en nuestras relaciones íntimas con hombres y mujeres. Chica, chico, en esta cama hay má gente. Es decir, lo edípico. Mi hipótesis —archidemostrada en la consulta— es que las relaciones que tenemos con los hombres, con las mujeres, están muy influidas por como es, a veces, pero sobre todo como fue, la relación en el triangulo edíico (padre-madre-yo). Por la posición que cada quien ocupo en el triangulo. Y en la familia, en un sentido más amplio, incluyendo a lxs hermanxs, tixs, abuelxs, por como resolvió cada cual la castración, diran los psicoanalistas lacanianos. Aunque esto de la castración no deja de ser una perspectiva patriarcal, me parece. Un falogocentrismo, como sostiene Derrida. Y si hay falogocentrismo, hay falogoidealismo, añado.

7.- La sexualidad sagrada o espiritual. Como séptimo aspecto de este enfoque, propongo un Sexpiritu, un sexo espiritual y una espiritualidad sexuada (con alma) a la vez, s decir, que el séptimo entuerto, o engaño de lo sexual, es que nos han contado (cultura judeocristiana) que la sexualidad es algo sucio, malo, casi, casi inevitablemente… A nuestra Diosa, la Virgen María, nos la han falsificado: (nos) la han cortado por la mitad: no tiene sexo, como si lo tiene en cambio Isis, o Cibeles, o Tanit, !o Afrodita/Venus! Y, como decía Alan Watts: Dios es negra, y, además de ser la luz más luminosa de todas las luminosidades, es la oscuridad más oscura de todas las oscuridades. Estoy completamente de acuerdo.

Y no, desde luego, el sexo no es sucio ni es malo. Es sagrado, o puede serlo. Nada menos. Es, como veremos, una vía regia de acceso —como los sueños para Freud lo eran de acceso al inconsciente— a la consciencia espiritual, en este caso. A lo divino. A lo transpersonal.

8.- Lo socio Político. El cómo las personas vivan su sexualidad, sus sexualidades, va a depender, a veces de un modo determinante, del entorno cultural y socio-político, histórico, en el que se desenvuelvan. Así pues, controlar la sexualidad es una forma de controlar al individuo y su forma de relacionarse con los demás. Y es que la sexualidad, junto con la agresión (el Eros y Tánatos freudiano), son seguramente dos de los asuntos más nucleares… así que mas interesadamente controlables por el Sistema.

8.1.- Reich
8.2.- un Género no binario
8.3.- Braunstein: la medicalizacion de la sociedad, y de la enfermedad, y por lo tanto de la sexualidad

Otras aportaciones
Tercera parte: Las ventanas. Interrogaciones
1. .Una sexualidad (casi) quieta? Slow sex
2. ¿Y las disfunciones sexuales?
3. ¿Una sexualidad "filial"? Con corazón… que recoja aportaciones de lo masculino y lo femenino de cada quien, sea unx hombre o mujer.


Albert Rams
Febrero de 2018

Si quieres hacer una experiencia más amplia al respecto, te propongo que te mires la información que sigue aquí