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lunes, 3 de marzo de 2014

"LOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES: TAURO " (5)




“...(...)... Tanto la espiral como el meandro deben imaginarse como caminos que, sin querer, se recorren de ida y vuelta. Por eso ha de descartarse en este caso la idea actual de que uno puede extraviarse en el laberinto. Es un camino desconcertante y difícil de seguir sin la ayuda de un hilo. No obstante, las vueltas y giros conducen con toda seguridad al punto de partida; eso sí, cuando uno no acaba engullido por el centro”[1] (...) La línea del meandro y de la espiral remiten a un laberinto abierto que, cuando el giro se producía en el centro, era un paso hacia la luz. El palacio de Cnosos poseía en la planta baja un corredor adornado con un fresco entre cuyos restos Sir Arthur Evans encontró - y mandó reconstruir - la figura de un meandro múltiple que no sólo iba en una dirección [2] (...) Quien sigue con los ojos la dirección marcada por los intervalos en el fresco y no se desvía del camino por los huecos abiertos, abarca cada vez más meandros en su progresión (...) Se creó así una representación clásica de esa ronda que en su origen conducía por medio de círculos concéntricos y giros sorprendentes hasta el giro decisivo en el centro, donde al final había que dar una vuelta sobre el propio eje para proseguir el movimiento circular...”[3]

[1] Kerényi, K.: Dionisos. Raíz de la vida indestructible. Herder. Barcelona. 1998. Pág. 75.
[2] Es decir, multi- verso, con multiversidad... que contrasta con uni-verso y uni- versidad.
[3] Kerényi, K.: Obra citada Pág. 77. #



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